La llegada del príncipe 

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Cuando el príncipe llegó a palacio, el mozo de cuadra se encargó de su montura, mientras él fue directo a asearse. Dos días de lucha encarnizada le habían proporcionado un aspecto tosco y un aroma penetrante. Al llegar a sus aposentos, la luz del día se colaba por las ventanas polilobuladas e iluminaba el suelo a través de los cortinajes. Se sintió aliviado, las campañas nocturnas le dejaban unas secuelas que le durarían unos cuantos días. Pero un buen baño y una ración de la más rica carne, y sería otro. Se sacó la pesada armadura y los calzones, entonces entró su madre, la reina, sobresaltándole.

—¡Mira qué horas de llegar… El próximo fin de semana, no sales! 

—Pero mamá… 

—¡Haz el favor de poner tus deportivas en la ventana, huelen que apestan! Deja de leer tus tebeos y métete en la ducha, la comida está casi lista.

—Sí, mamá, ya voy…

@lidiacastro79 

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62 comentarios en “La llegada del príncipe 

  1. Las luchas actuales son bien distintas por fortuna, aunque algunos olores tengan cierta semejanza. Espero que el príncipe no saliera herido y llegara a casa sin hacer “eses” y así después de la lucha…ducha. El caso es que la historia me es conocida y se repite generación tras generación, aunque mi madre era bastante más severa de lo que yo lo soy. Los tiempos cambian, pero no todo. Un abrazo.

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    • Es cierto, la historia es cíclica y tiende a repetirse, aunque con algunos cambios! No me baso en mi experiencia personal, porque fui una adolescente responsable y mi madre, muy buena!! Pero qué pasaría si un adolescente que llega de día después de salir de fiesta y no se llevara un broncazo de su señora madre?! El continuo espacio-tiempo quedaría alterado por lo menos!! Jeje 😅
      Gracias, Carlos! Un abrazo 🙂

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  2. Se las traía este principito, pues parece que no veía la luz del día en los finde… Pero, en fin, habrá que perdonarlo si luego debía rendirse ante el poder de esa súper madre y reina, a la vez. Pero he de decirte que me quedó la lengua medio acalambrada con la denominación de esas ventanas ” polilobuladas”… ¿Cómo podría imaginármelas? ¿Con una especie de viseras?
    ¡Muy buen micro, Lidia! Que tengas una muy buena semana.
    Un abrazo grande.

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