La bruja, la espada y la hija del herrero (7)

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PARTE 7. HADRIANNA, LA ELEGIDA

Estaba refugiada del sol debajo de un viejo árbol y solo podía escuchar el chirriar de las cigarras. Había ido a por agua en compañía de mi hermano, quien intentaba cazar ranas en una laguna cercana al pozo mientras yo dormitaba un poco. Llevaba días sin dormir bien. Unos extraños sueños me asaltaban desde hacía noches. En ellos aparecía la enigmática mujer que encargó mi espada meses atrás. Me sonreía y hablaba, pero solo recordaba algunas frases: “La espada ha despertado tu luz”, “Eres la elegida”, “No desoigas la llamada”. ¿Qué significaba todo eso? No me lo podía quitar de la cabeza. Sabía que solo eran sueños, pero parecían tan reales…

— ¡Hadrianna, mira! ¡He cogido una! —dijo mi hermano devolviéndome a la realidad.

— Métela en el zurrón. Se la enseñaremos a papá —le contesté mientras me levantaba. Era hora de volver.

Emprendimos de nuevo el camino. Él iba saltando delante, contento con su rana y yo lo seguía a pocos pasos cargada con el balde de agua. De pronto, se paró.

— ¿Qué pasa? —le pregunté al alcanzarlo aun inmóvil.

No me contestó. Entonces vi que sus ojos, aunque abiertos, estaban completamente en blanco. Solté el agua y lo zarandeé, pero no reaccionó. Miré a mi alrededor, las chicharras ya no se oían y una espesa niebla lo estaba cubriendo todo, como en invierno pero en pleno agosto.

En ese momento, escuché un rumor que me recordó al aleteo de un gran insecto y vislumbré un destello. De entre las brumas apareció la figura de una mujer. ¡Era ella! La reconocí por esos inconfundibles ojos azules. Aunque su aspecto juvenil y su atuendo eran muy diferentes a los que recordaba. Se me acercaba lenta y con una grata sonrisa, como la que me había mostrado en sueños. Pero ahora no estaba soñando. Era real, estaba segura.

— Hola, Hadrianna. No te preocupes por tu hermano, está bien —dijo mirándolo.

— ¡Eres… La bruja! —hablé entrecortada pero con decisión.

— En realidad solo sé hacer algunos hechizos y pócimas. Puedes llamarme Ira —dijo poniéndose la mano en el pecho y bajando la mirada.

— ¿Pócimas? ¿Como la que contiene mi espada?

— Exacto. En mi tiempo hay muchas personas que saben hacerlos. Los usamos para…

— ¿En tu tiempo? ¿Es que no eres de “este” tiempo? —la interrumpí.

— Eres muy lista. ¿Qué pensarías si te dijera que vengo del futuro?

— No lo sé… —la miré con cierta desconfianza— En la iglesia nos dicen que no hay que pensar demasiado y que debemos temer la ira de Dios.

«Pero yo no hago más que pensar todo el tiempo y no creo que seas una enviada de Dios, así que…

— Eres más lista de lo que creía. Sin duda eres la elegida —respondió con una media sonrisa.

— ¿Elegida? ¿Elegida para qué?

— Para luchar contra la oscuridad.

Por un momento enmudecí. Entonces continuó.

— Sé que no acabas de comprenderlo, pero si confías en mí, lo entenderás. ¿Confías en mí?

— Sí —le respondí después de unos segundos de indecisión.

(Continuará).

@lidiacastro79

Si te perdiste el inicio:

PARTE 1. EL DESPERTAR

PARTE 2. EL INICIO DE LA LEYENDA

PARTE 3. LA HORA DE LA VERDAD

PARTE 4: IRA, LA GUARDIANA DE LA LUZ

PARTE 5: DESPUÉS DE LA BATALLA 

PARTE 6: PREPARANDO UNA ESTRATEGIA

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Mis historias y otros devaneos by Lídia Castro Navàs is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License
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27 comentarios en “La bruja, la espada y la hija del herrero (7)

  1. ¿Pero qué le ha hecho la viajera cronal al pobre hermano? Si quería tener un rato a solas con Hadrianna no hacía falta ponerlo catatónico… ¡Qué mala leche! 😀
    Una pequeña corrección estilística, si me lo permites 😉 (es que esto de las rayas de diálogo tiene su intríngulis). En
    “Se la enseñaremos a papá. —le contesté mientras me levantaba”, el punto es incorrecto, como en “Puedes llamarme Ira.—dijo poniéndose(…) ” y en “eres la elegida. —respondió “. Una frase se cierra con punto antes de raya de diálogo si el verbo de la frase entre rayas no es de “hablar”. A lo mejor es que lo has puesto sin querer, que también es posible, pero no está de más hablar de estas cosas, que a mí me volvían loco hasta que, por mera mecanicidad, me aprendí las reglas (y a veces, aún tengo que pensármelo)

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    • Es que pensé que dejarlo catatónico era una forma chachi de dejarlos a todos; claro que en la escena solo aparece el hermano, pero bueno (jeje).
      Gracias mil por esa clase rápida de uso de los guiones, desconocía esa norma y básicamente voy usando la intuición jjijiji. Ya lo he arreglado!!
      Gracias de nuevo, Lord! 🙂

      Le gusta a 2 personas

      • A mandar (Lord Alce se pone la mano paralela al suelo tocando con la yema de los dedos la sien, en un torpe intento de saludo militar: hizo la Prestacion Social Sustitutoria :D)

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