La bruja, la espada y la hija del herrero (10.1)

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Ira me llevó a una sala donde un gran ventanal se abría a la derecha y a la izquierda, una serie de espejos, barras y cuerdas aguardaban colgadas de la pared. Nos sacamos el calzado antes de entrar y me presentó a Lía, una cristaliana de aspecto joven aunque con una larga cabellera cana recogida en una trenza que le caía a un lado. Vestía la túnica típica pero más corta y con unas aberturas laterales que le llegaban a la cadera. Por debajo, unas mallas que se ajustaban a sus piernas largas y delgadas. Todo blanco, aunque con un símbolo bordado en dorado a la altura del pecho. Era un heptágono pero con los contornos muy trabajados.

— Lía te enseñará a controlar tu respiración y tu energía —dijo Ira al presentármela.

— Querida Hadrianna vamos a practicar una técnica milenaria que se llama Qi Gong. Sigue mis indicaciones e intenta imitar mis movimientos.

Se puso de espaldas a mí, con la mirada hacia el sol naciente que se veía a través del ventanal y empezó a balancearse muy lentamente, agitando sus manos como si quisiera mover el aire. Me iba guiando sobre cómo y cuándo debía respirar y hacia dónde centrar mi mirada. Al principio me costaba seguir todas las indicaciones: rodillas ligeramente flexionadas, brazo derecho de un lado, inspirar, pierna izquierda hacia el otro, mirada al contrario, expirar… Pero al poco rato cogí el ritmo y empecé a notar cómo un calor recorría mi cuerpo. Me sentí un poco abrumada.

— Es la energía, la estás activando —me dijo sonriendo y sin que yo lo esperara. Había olvidado que los cristalianos leían la mente.

La sesión duró unos cuarenta minutos en los que la series repetitivas de algunos de los movimientos se me hicieron un poco pesadas, aunque cuando terminamos me sentía muy bien, ligera y a la vez llena de energía.

Ira me llevó a desayunar. “Por fin”  —pensé. Me moría de hambre.

Una vez en el comedor común, nos sentamos en una mesa junto a Ton y a otro chico llamado Zen. Un humano de ojos rasgados y pelo corto tan negro como el azabache.

Después de las presentaciones me centré en mi bandeja donde me esperaba mi bol pacyn o “porción de alimento completo y nutritivo”. El aspecto era como el de un puré de verduras con tropezones. Mi cara de disgusto era bien visible.

— Antes de empezar tienes que pensar en tu comida preferida y el pacyn adquirirá su sabor. Inténtalo —me incitó Ira.

Le hice caso y pensé en las gachas que preparaba mi madre, no es que fueran exquisitas, pero las prefería a los huevos revueltos; además, fue lo primero que se me ocurrió.

¡Increíble! Con la primera cucharada pude degustar el dulce sabor de la avena hervida en leche. “No está tan mal esto del pacyn” —pensé.

— ¿Y ya has pensado en tu nuevo nombre? —me preguntó Zen.

— ¿Cómo? —respondí sin saber a qué se refería.

— Aun no se lo he explicado —dijo Ira con cara de circunstancias.

«No sé si te habrás dado cuenta, pero aquí los nombres son… —empezó a decir dirigiéndose a mí.

— ¿Cortos? —La interrumpí. Ya me había fijado en eso.

— Sí. Solo se permiten nombres con un máximo de dos sílabas. Es una norma antigua, que se remonta a la primera coalición. Su objetivo no es otro que ahorrar en palabras a la hora de comunicarnos durante un combate. Está comprobado que eso puede salvar vidas. Así que, ve pensando en un nuevo nombre.

— También puedes acortar el tuyo —intervino Ton.

¡Vaya! ¿Cambiar mi nombre? ¿Acortarlo?

— No tienes que decidirlo ahora —dijo Ira al ver mi cara meditabunda.

Pero ya lo tenía decidido.

— ¡Me llamaré Dri!

@lidiacastro79 

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Mis historias y otros devaneos by Lídia Castro Navàs is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License
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22 comentarios en “La bruja, la espada y la hija del herrero (10.1)

  1. wow! El sabor del teu menjar favorit sempre que vulguis sols amb pensar-ho! Jo també vull eixe poder!
    Lo de la respiració sembla un art oriental, tal volta xinés. En quant a lo dels noms de sols dues síl.labes per salvar vides, també és molt original. El temps és molt valiós; un segon et pot salvar la vida, jajaja.
    Una forta abraçada i bon Sant Jordi, Lidia!

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  2. Algo semejante a activar los chakras he experimentado y es una sensación magnifica. El relato adquiere consistencia, lo único es la perdida de la cocina elaborada con cariño. Ya sé que sabe a lo que te gusta, pero habrá que conformarse. Un beso.

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  3. Clase de qi gong, que siempre está bien para relajarse y soltar tensión. Pero, sobre todo, me ha llamado la atención la referencia a la primera coalición. Eso es worldbuilding puro (lo del detalle de los nombres cortos para comunicarse en batalla es genial), que espero que muestres más 😉
    Temitas varios:
    -En el primer párrafo hay demasiados artículos indeterminados, creo. Muchos de ellos se pueden suprimir e incluso queda mejor al leerlo. Y en “Ira me llevó a una sala donde me pidió que me sacara el calzado antes de entrar” hay un buen puñado de “me”, habría que reducirlos… a uno, creo yo 😉
    -¿Y si la frase “Se puso de espaldas a mí y con la mirada hacia el sol naciente que se veía a través del ventanal. Empezó a balancearse muy lentamente” la pones como una sola?, en plan “De espaldas a mí, con la mirada hacia el sol naciente (…)”
    -En “Inténtalo. —Me incitó Ira.”, al ser incitar un verbo “de habla”, tiene que ir sin punto previo a la raya de diálogo y en minúscula el “me” (por cierto, mi desayuno también consiste en, aparte de zumo de naranja, chia, copos de avena y salvado de trigo con leche de soja… se forman unas gachas que me encantan)
    PS: En esa técnica, es maestro el señor Jinn, sin duda 😀 😀 😀

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    • Todo corregido:
      – He eliminado todos los pronombres personales (me) excepto uno.
      – He fusionado las dos oraciones.
      – Arreglado el punto y la mayúscula.
      Me alegra que te guste lo de los nombres, me pareció una característica propia de ese mundo, por qué, no?
      El tema de la coalición, sí volverá a aparecer, pero poco a poco, porque no hay que abusar de los momentos Morgan Freeman jeje 😉
      Referente al desayuno, creo que comemos similar tú y yo, eh?! jajaja Yo de tu receta sacaría el salvado de trigo y añadiría crema de almendra o cacahuete y junto con la chía, sésamo negro (muy bueno para el chi del riñón) 😉
      Mil gracias por tus aportaciones, Lord! Un abrazo! 🙂 🙂
      PS. Un momento, Jinn?! Te refieres al genio?! En relación a qué?! Me he perdido!! :\

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      • Los arreglos me gustan, sí. Y espero a ver qué pasa con esa coalición, que me intriga (en efecto, el momento Morgan Freeman ha de ser demorado para crear tensión… como la que me has creado a mí)
        Es que el salvado tiene mucha fibra y va muy bien para… eso 😉 Las cremas no me gustan mucho, la verdad. Las cosas untables que tomo son en plan paté de pimientos, de tomates secos o cosas así, patés vegetales que en el desayuno como que no me entran 🙂
        PS: No, jeje… me refiero al maestro de Obi Wan Kenobi 😀 😀 😀

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