La bruja, la espada y la hija del herrero (10.3)

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PARTE 10.3. LA CONTINUACIÓN

— ¡Dri, despierta!

Me encontraba semiinconsciente sobre un suelo duro y árido. Una voz metálica me hizo volver en mí. No podía levantar los párpados, el fulgor de la luz del sol me lo impedía. Con los ojos medio cerrados pude atisbar que me encontraba rodeada de vehículos abandonados. Esos automóviles hacía ya mucho tiempo que permanecían fuera de circulación. Sus chapas estaban oxidadas, las lunas habían desaparecido y sus interiores, sin entrañas, eran pasto de las malas hierbas. Todo ello les otorgaban un aspecto fantasmal.

Más allá del cementerio de chatarra, se podía ver lo que parecían los límites amurallados de una gran ciudad. Los edificios y muros cercanos estaban en ruinas, pero era fácil intuir que antaño, había sido una importante metrópolis.

En el suelo solo había tierra y la única vegetación existente eran unos cuantos matojos rodantes, típicos de zonas desérticas. Aun con los ojos casi cerrados, empecé a tomar conciencia de mi cuerpo y a moverme poco a poco para recuperar la flexibilidad de las articulaciones.

— ¡Dri, despierta! Aquí no estamos a salvo.

Y, de nuevo, volví a escuchar la voz metálica. Esta vez, intenté reconocer con la mirada de dónde provenía. Estaba cerca, pero no era capaz de ver ninguna figura que la acompañase. Abrí los ojos por completo y un extraño objeto volador, del tamaño de una calabaza pequeña con cuatro aristas, orbitaba alrededor de mi cabeza. Emitía una brillante luz desde el centro de su exoesqueleto. Me recordó a una luciérnaga aunque mecánica y gigante. ¿Era eso lo que me hablaba?

— ¡Levanta! Tenemos que buscar refugio —dijo con impaciencia.

— Pero… ¿Qué eres? ¿Dónde estoy? —Estaba desconcertada.

— Las preguntas luego, ahora levántate y corre. Los colonos nos vigilan.

¿Había dicho colonos? Dada su diligencia al hablar, le hice caso y no quise discutir, no me sentía en plenas facultades para ello. Me levanté con dificultad y empecé a moverme siguiendo a esa cosa en dirección a la muralla en ruinas.

A lo lejos, pude oír unos gruñidos y dos siluetas se dibujaron de repente en el horizonte a mi izquierda. Eran dos seres aparentemente humanos, pero con rasgos propios de insectos mutantes. Uno de ellos tenía cuatro brazos y la cabeza en forma de amantis religiosa, con varios ojos laterales y unas antenas a modo de cornamenta. Llevaban unas vestiduras un poco peculiares, con armaduras y unas capas roídas que caían por su espalda. El de mayor tamaño y altura, levantó dos de sus cuatro brazos en alto, mientras que con los otros dos nos señalaba. ¿Era un arma eso que blandía entre sus manos? De pronto, una energía desconocida me hizo correr con más premura. Sin duda, era la adrenalina generada por el miedo lo que impulsó mis piernas aun entumecidas.

Una vez a buen recaudo en el interior de la muralla, el objeto volador habló de nuevo:

— Soy tu androide —dijo.

—¿Mi qué? —Me sentía desconcertada.

— Has sido elegida como guardiana de la luz. ¿No lo recuerdas? A partir de ahora yo seré tu guía en la lucha contra la oscuridad.

En cuanto dijo la palabra “elegida” algo en mi interior empezó a despertar.

— Toma, coge esta arma y dispara a todo lo que veas moverse. Sígueme, —dijo sin dilación— tenemos que llegar al otro lado de la ciudad.

Una vez más, hice lo que me pedía sin rechistar. Supongo que el estar en peligro no me permitía pensar demasiado. El androide me guió con su luz por unos túneles estrechos y tenebrosos que parecían alcantarillas. Corríamos por encima de unas estructuras metálicas a modo de pasarelas. Yo sostenía entre mis manos el arma que me había entregado. Se trataba de un fusil rígido, pesado y con un cargador bastante limitado. Aun no conocía el alcance de este, pero debería apuntar bien si no quería quedarme sin munición a las primeras de cambio. Pero, ¡¿cómo sabía yo todo eso?!

— Apunta a la cabeza —dijo como si estuviera escuchando mis pensamientos.—  Espero que la cápsula de conocimiento te haya enseñado todo lo que necesitas saber —añadió.

Y ahí fue cuando la parte de mí que seguía dormitando se despertó de repente. Ya sabía dónde estaba. Otra cosa bien distinta era lo que tendría que hacer.


@lidiacastro79 

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Mis historias y otros devaneos by Lídia Castro Navàs is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License
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26 comentarios en “La bruja, la espada y la hija del herrero (10.3)

  1. Wow! Cada cop sóc més adicte a aquesta història. M’encanta la trama, com fas les descripcions i mantens el suspense… Ja vull llegir la següent part!
    Com sempre, Lidia, la meva enhorabona i una forta abraçada!

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  2. Estupenda puesta en escena Lidia, he podido ver la escena a través deñ texto.
    ¿ Que tal una Dri que fuera una quinceañera algo más protestona? y en lugar de:
    Una vez más, hice lo que me pedía sin rechistar, poner: Hale, De nuevo me toca obedecer sin rechistar y además. esta vez, a un chisme mecánico.
    Como las tengo en el jardín permanentemente hospedadas a esas maraviloosas mamás, mejor las llamamos Mantis Religiosa o se nos van a enfadar. Vale?
    Jajaja. Lo siento, soy un puñetero. ¿Igual estaba mejor que siguiese inconexo en la Costa?

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    • Estoy de acuerdo con lo de que Dri es demasiado obediente, pero piensa que es una niña de una época en que las mujeres no tenían mucha voz! Tú, dale tiempo a que coja confianza y verás! 😉 😉 Gracias, Carlos! EM alegra que mi descripción te haya situado en la escena. Un beso! 🙂

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  3. Venga, vamos con la caña. Una escena de acción colocada tras un ratico de explicación siempre viene bien, así que venga, a hacer sudar a la protagonista.
    Cosillas:
    -Hay dos desconcertadas que, si bien no están muy juntas, suenan repetitivas. ¿Y si cambias una por un sinónimo?
    -Para mí que te sobra una “a” en “amantis religiosa” 🙂
    -En “Sígueme, —dijo sin dilación— “, la coma tiene que ir después de la raya de diálogo. Esas normas… 😉
    -En “Yo sostenía” no me gusta el pronombre; a fin de cuentas no es necesario al decir luego “entre MIS manos”
    -En “pensamientos.— Espero (…)”, el punto tiene que ir después de la raya de diálogo. Mírese comentario con un punto de chufla del guión número 3 😀 😀 😀

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    • Ni tiempo tengo pa contestarte. Estoy muy liada, demasiado y no llego. Gracias mil, como siempreo por tus aportaciones. Las he corregido en mi archivo. En cuanto pueda, lo hago en el blog, que no llego a clase 😅
      ¿Amantis religiosa? 😂😂 pues no me digas que no suena bien!! 😉
      Las normas de puntuación de diálogos son mi cruz, en serio!
      Desconcertada cambiada por un sinónimo.
      De nuevo, gracias! Abrazo, Lord! 😊

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  4. ¡Qué interesante, Lidia, te superas capítulo a capítulo! a ver que tal se le da la batalla a Dri. No me importaría que, alguna que otra vez, me hicieran viajar desde esa extraña cámara a algún lugar donde relajarme y olvidar un poco mi día a día… ¿dónde hay que apuntarse para que me fichen?
    Besitos.

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