Mi visión de…

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Hoy estreno una nueva sección, se llamará “Mi visión de…” en la que os voy hablar de los libros que leo. Como algunos ya sabéis, no soy dada a hacer reseñas, y de hecho eso no va a cambiar, así que no os esperéis una reseña tradicional; lo que voy a hacer es simplemente hablaros de algunos libros que estoy leyendo y que tienen un aspecto común: todos pertenecen a autores/as independientes que forman parte, como yo, del Círculo de fantasía del que ya os hablé en otra entrada.

***

MI VISIÓN DE… LA SOMBRA DORADA

Luis Miguel-foto

 

Hoy os traigo la obra del compañero Luis M. Núñez más conocido por estos lares como Lord Alce. Visitad su blog, lleno de relatos muy interesantes; también podéis seguirlo en Twitter.

 

La sombra dorada es una novela de fantasía épica que nos presenta un mundo imaginario imposible de contextualizar. Un mundo similar al nuestro pero con algunos aspectos dispares que no quiero desvelar, en una época que se encontraría a caballo entre un pasado inexistente y un futuro inventado, consecuencia de la diferente evolución de ese mundo.

Portada La sombra dorada

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Lo que me sorprendió en un principio fue la alternancia de los tipos de narrador: tercera persona interno (poco común) y primera persona, también interno (para dar voz a los auténticos protagonistas); y las continuas analepsis, o dicho de otra manera, el autor rompe de forma constante la secuencia cronológica para explicar hechos pasados y después volver al presente de la obra.

Encontraréis: esmeradas descripciones llenas de detalles que os trasladarán al lugar de la acción, personajes complejos que se muestran con toda su profundidad, ya sea por sus palabras (a veces, pensamientos) o por sus actos, entre los cuales, las mujeres juegan un papel muy importante; y, finalmente, una historia que trata, a nivel muy general, la eterna lucha entre el bien y el mal. Todo escrito con la cuidada narrativa de su autor, quien presta una acurada atención a la forma igual que al contenido.

Lo que quiero destacar como aspecto que más me ha gustado (totalmente subjetivo) es que en la base del relato subyace una fuerte crítica social al tratar temas tan delicados como: el esclavismo, la discriminación por razón de género, la desigualdad entre clases sociales, por citar algunos.

estrellitas

¡Os lo recomiendo!

@lidiacastro79

 

Reseña en el blog del Círculo

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Hoy os quiero mostrar la reseña que el compañero Jesús Salas ha hecho de mi libro Mis historias y otros devaneos.

La encontraréis en el blog del Círculo de Fantasía (haz clic en la imagen):

reseña

¡Feliz día! 🙂

@lidiacastro79

La bruja, la espada y la hija del herrero (10.4)

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PARTE 10.4. LA CONTINUACIÓN

Nuestra misión parecía sencilla: llegar al otro lado de la ciudad atravesando unos túneles para recoger algo y dirigirnos a la nave que se encontraba escondida en un recodo de la muralla cerca de allí.

Pronto, las alcantarillas que estábamos atravesando se ampliaron e iluminaron gracias a unas aberturas con rejas que aparecieron por encima de nuestras cabezas. Fue entonces cuando observé que las paredes estaban humedecidas y tenían forma circular. También pude ver la razón por la que mis pies se quedaban pegados a la pasarela metálica por donde pasábamos; la culpa la tenía una sustancia viscosa y oscura que me dificultaba avanzar. ¿Serían restos de sangre? Prefería no saberlo.

Continuamos hacia adelante, traspasamos una puerta doble que estaba rota y subimos un tramo de escaleras hasta llegar a una gran sala en la que las paredes amarillentas estaban llenas de inscripciones ininteligibles. Estas llamaron mi atención, así que aminoré la marcha.

— Son mensajes cifrados de los colonos —dijo el androide cuando me detuve.

— ¿Los entiendes? —le pregunté por curiosidad.

— Hay símbolos que se descifraron hace algún tiempo, pero los mensajes completos todavía son un enigma. Los criptógrafos continúan estudiándolos.

»Sigamos, Dri.

— ¿Tienes nombre o debo llamarte androide? —le pregunté al darme cuenta de que no sabía cómo dirigirme a él.

— Soy un androide al igual que tú eres una humana, pero ese no es mi nombre. No tendré nombre hasta que mi capitana me lo ponga.

— ¿Y quién es tu capitana?

— Mi capitana eres tú.

¡Vaya! ¿Capitana? ¿Capitana de qué? Me quedé pensativa unos instantes hasta que pude reaccionar.

— Eso es una responsabilidad muy grande. Tendré que pensarlo bien.

Continuamos adelante hasta que nos topamos con una puerta entrecerrada. Estaba atascada, tuve que clavar bien mis pies al suelo y ayudarme de un hombro para abrirla. Finalmente cedió, pero un gran estruendo se dejó oír.

Al momento, una punta de flecha pasó rozando mi mejilla hasta clavarse en la pared.

— ¡Nos han descubierto! ¡Cúbrete, eso son dardos envenenados!

— ¡¿Qué?! —pregunté horrorizada tocando la leve herida que tenía en la cara.

Me agaché y me oculté detrás de unas gruesas barandillas de hierro. Con la espalda apoyada en el metal, empecé a experimentar un cierto mareo. “¡No, espera! —me dije para mí— Esto es solo un entrenamiento, no me pondrían en peligro, ¿verdad?”

Otros dos dardos silbaron en el aire y se incrustaron en la pared que tenía enfrente. Debía hacer algo así que me posicioné para avistar a los colonos que nos atacaban. Eran tres de esos seres mutantes de cuatro brazos. De los de menor tamaño. Y aunque mi cuerpo temblaba, mi mano se mantuvo firme en cuanto apunté y disparé. No hice diana a la primera, pero al tercer disparo se oyó un gruñido acompañado de un golpe seco; había dado en el blanco. Me sentí satisfecha, sin embargo seguía prefiriendo mi espada a ese fusil tan pesado.

— ¡Vamos! ¡Por aquí! —me indicó el androide.

Atravesamos una pasarela más y llegamos a cielo abierto. Una gran explanada de tierra árida se abría ante nosotros.

— Tenemos que ir allí y recoger un chivato —dijo señalando hacia un edificio de hormigón abandonado.

— ¿Qué es un chivato?

— Un dispositivo espía que ha almacenado los movimientos de los colonos durante unas semanas. Es de crucial importancia recuperarlo. A veces los encuentran y los destruyen, pero este sigue operativo, recibo su señal.

Nos dirigimos con paso firme pero con cautela hacia ese gran bloque de argamasa. La puerta parecía un amasijo de hierros oxidados. Me costó un poco atravesarlo pero mi cuerpo menudo y flexible me facilitó la tarea. Era como un gran almacén lleno de contenedores de varios tamaños de los que desconocía el contenido. El androide se dirigió a un rincón donde se apilaban un montón de toneles y cajas con botellas, encima de unos palés de madera. Adherido en uno de los toneles había un pequeño aparato negro del tamaño de una nuez plana. Lo cogí y lo guardé a buen recaudo.

— Coge un par de esas —me dijo señalando hacia una caja llena de botellas.

Hice lo que me pidió. No sin preguntarme qué sería el líquido que contenían. Me cargué el fusil en la espalda y cogí las botellas.

— Tenemos que volver. La nave está en la parte trasera. Salgamos.

Sin dificultades llegamos a la nave y pusimos rumbo de vuelta. Estaba con la tensión a flor de piel. Hasta que no llegásemos, no recobraría la calma. Tomé asiento sosteniendo las botellas aun entre mis manos.

—¿Para qué son? —dije colocándolas en un receptáculo acolchado que había cerca de la puerta de embarque.

— Para celebrar tu primer entrenamiento. Tus compañeros se alegrarán de comer hoy con vino —contestó alegre.

— ¿Vino?

— Sí, en Pax Alba ya no podemos cultivar gran cosa y las últimas existencias están en terreno de los colonos.

Me volví a sentir mareada, entonces recordé la herida en mi mejilla. No quise hacer caso, pero el mareo aumentó hasta nublarme la vista y hacerme desvanecer. 

@lidiacastro79 

Más en la sección del mismo nombre. 

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Círculo de Fantasía: Un nuevo proyecto y una gran ilusión 

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Hoy os quiero hablar de una oportunidad que la vida me ha brindando y con la que me siento muy afortunada. Se trata de un grupo de escritores independientes del que soy miembro fundadora. Es un proyecto que hemos iniciado con la mayor de nuestras ilusiones y como no podía ser de otra manera os la quiero presentar. A continuación os dejo con la nota de prensa que hemos escrito para la ocasión. Espero que podáis seguirnos en nuestras redes sociales y también que visitéis nuestra web, pues tenemos muchas cosas por anunciar en breve y queremos haceros partícipe de todo. 

¡Muchas gracias de antemano!

Un gran abrazo, @lidiacastro79

CÍRCULO DE FANTASÍA

El género fantástico cuenta con unos seguidores que están entre los más fieles de la literatura. Atrás han quedado las ideas que lo tildan de textos para niños y adolescentes, tal y como muestra el éxito de autores contemporáneos y las continuas reediciones de clásicos fantásticos. También en los países donde el idioma castellano es el más hablado y leído, la fantasía pega fuerte, con editoriales que apuestan por las traducciones y, en menor medida, por autoras y autores que muestran sus obras al público. Un público reducido, alejado de las corrientes literarias más visibles, pero que exhibe su pasión leyendo y expresando sus opiniones al respecto en los vehículos que brinda Internet para tal fin. La comunidad de lectoras y lectores de literatura fantástica es increíblemente activa, respondiendo a la buena salud del género en nuestros días.

Esa buena salud también ha hecho que ciertas obras sean conocidas por el gran público, por aquellas personas que no se definen seguidoras del género, pero que consumen, sobre todo, producciones cinematográficas y televisivas que alcanzan audiencias millonarias en todo el mundo.

La explosión de las nuevas posibilidades de publicación ha permitido, además, que una nueva horneada de escritoras y escritores se intenten hacer un hueco en un mercado que, en su nivel más profesional, está copado por los recursos de las editoriales, mientras que en el independiente, las obvias dificultades para dar a conocer sus novelas suponen un claro escollo.

Es por eso que nace Círculo de Fantasía, un grupo de autoras y autores cuyo nexo común es la creación de mundos, personajes y tramas en clave fantástica, introduciendo cada cual sus propios matices, pero siempre sin perder de vista dicho género. Círculo de Fantasía propone, pues, visibilizar las obras de sus integrantes utilizando los recursos a su alcance, siguiendo la máxima “la unión hace la fuerza”, conformando un grupo en el que la profesionalidad y la amistad se dan la mano, un proyecto que nace con la mayor de las ilusiones y que pretende convertirse en un referente del género en los países hispanoparlantes.

A tal fin, tendrán lugar numerosas actividades literarias por parte de Círculo de Fantasía, tales como la creación de una revista propia o la edición de una antología de relatos, de las que se dará más información en breve. Por ello, recomendamos a todas las personas interesadas que sigan las redes sociales y visiten la web del grupo, comprobando de primera mano todo el cariño que se ha puesto en este proyecto.

¡Un fantástico abrazo!

Círculo de Fantasía.

Formas de contacto:

Web: https://circulodefantasia.wixsite.com/autores

Twitter: @CirculoFantasia

Facebook: Círculo de Fantasía

La bruja, la espada y la hija del herrero (10.2)

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PARTE 10.2. LA CONTINUACIÓN

Después del desayuno empezó el verdadero entrenamiento. Ira, Ton, Zen y yo fuimos a la planta 0, es decir, bajo tierra, donde había una sala con una gran cabina individual en medio, un asiento en su interior y un montón de monitores alrededor. Tres hombres, un cristaliano y otros dos humanos, esperaban nuestra llegada.

— Doc, traemos a la aprendiz para el entrenamiento —dijo Ira dirigiéndose al cristaliano.

— Bien, pero primero, el chequeo —dijo sonriendo.

Uno de los humanos se acercó a mí con un dispositivo electrónico a modo de bloc de notas y empezó a hacerme algunas preguntas que parecían rutinarias.

— ¿Cómo te llamas?

— Ha… Dri, me llamo Dri —contesté titubeante. Aun no me había acostumbrado a mi nuevo nombre.

— ¿Qué edad tienes?

— Quince años.

Él iba repitiendo todo lo que yo decía a la vez que lo anotaba en su dispositivo. Aparte del cuestionario, que siguió con preguntas sobre enfermedades que recordara haber tenido o que las hubieran padecido mis padres, también me midió, pesó, tomó mi pulso, miró dentro de mis orejas, comprobó mis pupilas, temperatura, reflejos…

— Doc, ya he terminado —dijo el hombre.

— De acuerdo. Dri, ¿sabes cómo será el entrenamiento? —me preguntó mientras levitaba hacia mí.

— No.

— Se trata de un “entrenamiento de realidad virtual”. Te meteremos en esa máquina y te conectaremos a estos monitores donde controlaremos todas tus constantes. Tú sentirás que te duermes y despertarás en otro sitio, pero en verdad no te vas a mover de aquí. Queremos ver cómo te desenvuelves en diversas situaciones. ¿Has entendido?

— Sí —respondí impaciente.

— Vale. Cuando despiertes, es posible que te sientas aturdida, desorientada y que hayas olvidado algunas cosas, pero no tienes de qué preocuparte porque no vas a ir sola, allí encontrarás a tu androide. Él te guiará.

— ¿Mi qué? —pregunté sorprendida.

Doc echó una mirada a Ira que en seguida se sintió culpable por haberse olvidado de contarme esa parte.

— Lo siento no he tenido tiempo de… —empezó a decir ella.

— ‘Tiempo’ es justo lo que no tenemos, así que, vamos a empezar.

«Una vez allí ya descubrirás el resto —añadió Doc dirigiéndose a mí.

— Está bien, no pasa nada —dije para calmar los ánimos. Aunque ahora era yo la que estaba inquieta además de ansiosa.

Me metí en la cabina y me estiré en el asiento, que era muy cómodo, la verdad. Me pusieron dos trozos de plástico redondos en la frente que quedaron adheridos a mi piel; otro, en la muñeca izquierda y un último, en el cuello, por debajo de mi barbilla. Finalmente, me ofreció una cápsula de conocimiento.

— Es para que reconozcas las armas y sepas cómo usarlas.

Me la tomé y no dije nada, pero deseé que hubiera espadas allí donde iba.

— ¿Estás preparada?

— Sí —contesté al tiempo que mi mente se inundaba de imágenes de armamento.

Cerró la tapa transparente de la cabina individual y un vacío hermético me aisló totalmente del exterior. Ya no podía ni ver, ni escuchar nada procedente de fuera. Cuando el efecto de la cápsula de conocimiento pasó, empecé a sentir sueño, un apacible e irremediable sueño que me llevó lejos de allí. 

@lidiacastro79 

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La bruja, la espada y la hija del herrero (10.1)

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Ira me llevó a una sala donde un gran ventanal se abría a la derecha y a la izquierda, una serie de espejos, barras y cuerdas aguardaban colgadas de la pared. Nos sacamos el calzado antes de entrar y me presentó a Lía, una cristaliana de aspecto joven aunque con una larga cabellera cana recogida en una trenza que le caía a un lado. Vestía la túnica típica pero más corta y con unas aberturas laterales que le llegaban a la cadera. Por debajo, unas mallas que se ajustaban a sus piernas largas y delgadas. Todo blanco, aunque con un símbolo bordado en dorado a la altura del pecho. Era un heptágono pero con los contornos muy trabajados.

— Lía te enseñará a controlar tu respiración y tu energía —dijo Ira al presentármela.

— Querida Hadrianna vamos a practicar una técnica milenaria que se llama Qi Gong. Sigue mis indicaciones e intenta imitar mis movimientos.

Se puso de espaldas a mí, con la mirada hacia el sol naciente que se veía a través del ventanal y empezó a balancearse muy lentamente, agitando sus manos como si quisiera mover el aire. Me iba guiando sobre cómo y cuándo debía respirar y hacia dónde centrar mi mirada. Al principio me costaba seguir todas las indicaciones: rodillas ligeramente flexionadas, brazo derecho de un lado, inspirar, pierna izquierda hacia el otro, mirada al contrario, expirar… Pero al poco rato cogí el ritmo y empecé a notar cómo un calor recorría mi cuerpo. Me sentí un poco abrumada.

— Es la energía, la estás activando —me dijo sonriendo y sin que yo lo esperara. Había olvidado que los cristalianos leían la mente.

La sesión duró unos cuarenta minutos en los que la series repetitivas de algunos de los movimientos se me hicieron un poco pesadas, aunque cuando terminamos me sentía muy bien, ligera y a la vez llena de energía.

Ira me llevó a desayunar. “Por fin”  —pensé. Me moría de hambre.

Una vez en el comedor común, nos sentamos en una mesa junto a Ton y a otro chico llamado Zen. Un humano de ojos rasgados y pelo corto tan negro como el azabache.

Después de las presentaciones me centré en mi bandeja donde me esperaba mi bol pacyn o “porción de alimento completo y nutritivo”. El aspecto era como el de un puré de verduras con tropezones. Mi cara de disgusto era bien visible.

— Antes de empezar tienes que pensar en tu comida preferida y el pacyn adquirirá su sabor. Inténtalo —me incitó Ira.

Le hice caso y pensé en las gachas que preparaba mi madre, no es que fueran exquisitas, pero las prefería a los huevos revueltos; además, fue lo primero que se me ocurrió.

¡Increíble! Con la primera cucharada pude degustar el dulce sabor de la avena hervida en leche. “No está tan mal esto del pacyn” —pensé.

— ¿Y ya has pensado en tu nuevo nombre? —me preguntó Zen.

— ¿Cómo? —respondí sin saber a qué se refería.

— Aun no se lo he explicado —dijo Ira con cara de circunstancias.

«No sé si te habrás dado cuenta, pero aquí los nombres son… —empezó a decir dirigiéndose a mí.

— ¿Cortos? —La interrumpí. Ya me había fijado en eso.

— Sí. Solo se permiten nombres con un máximo de dos sílabas. Es una norma antigua, que se remonta a la primera coalición. Su objetivo no es otro que ahorrar en palabras a la hora de comunicarnos durante un combate. Está comprobado que eso puede salvar vidas. Así que, ve pensando en un nuevo nombre.

— También puedes acortar el tuyo —intervino Ton.

¡Vaya! ¿Cambiar mi nombre? ¿Acortarlo?

— No tienes que decidirlo ahora —dijo Ira al ver mi cara meditabunda.

Pero ya lo tenía decidido.

— ¡Me llamaré Dri!

@lidiacastro79 

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La bruja, la espada y la hija del herrero (10)

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PARTE 10. EL ENTRENAMIENTO


Aquella primera noche mi sueño fue ligero e inquieto. No descansé demasiado en la cama nueva, aunque era muy cómoda; quizás demasiado para mi espalda acostumbrada a la rigidez de un catre.


El silencio de mi habitación se rompió cuando una música empezó a sonar. Eran unos suaves sonidos mezclados con notas de un piano, pero no había visto ninguno la noche anterior. Entonces pensé que quizás sería algún artilugio de mi cuarto que la hacía sonar. Me incorporé y me quedé sentada unos segundos en el borde de la cama.

La ventana heptagonal, que hasta el momento había permanecido opaca, dejó pasar la luz del día de forma gradual. Me acerqué hasta el cristal y me reveló un paisaje insólito:


Un brillante cielo amarillento sin rastro de nubes se cernía sobre mí. Abajo, se abría una metrópolis, no demasiado extensa, pues podía divisar los límites sin dificultad. Una multitud de edificios en forma de torres metálicas con planta heptagonal se amontonaban dentro de una gran cúpula transparente que cubría toda la ciudad. Más allá de la cúpula, en el horizonte, se podía ver el mar. Un océano que, con el reflejo amarillo del cielo, parecía un manto verde. Era lo único verde que se podía divisar desde mi posición. Supuse que los bosques se hallarían en dirección opuesta. De forma instintiva miré a mis espaldas y me topé de nuevo con mi habitación. Entonces vi que una cápsula del conocimiento me aguardaba en la mesilla de noche, junto a un vaso de agua y a una nota manuscrita:


Tómatela. Te espero en el piso 1.

Ira

PS. No te olvides de la pulsera, la necesitarás.”


Me recordó a mi madre, siempre dando órdenes; aunque ya me hubiera gustado a mí que mi madre me mandara cosas tan interesantes y no ir a por agua, cortar leña o lavar ropa. Sonreí de forma nostálgica al pensar en eso.


Me tomé la cápsula y de nuevo experimenté una avalancha de imágenes y palabras que llenaron mi mente. Esta vez, la temática se centraba en la invasión de los colonos alienígenas, la primera coalición interracial y la fundación de la ciudad en la que me encontraba: Pax Alba


Una vez vestida, me aseguré de llevar la pulsera y salí de la habitación. Me dirigí a la plataforma donde estaban los ascensores. Era fácil, solo tendría que seleccionar el piso 1 en el panel. Aun así, estaba nerviosa. ¿Acaso Ira me estaba poniendo a prueba? Quizás formaba parte de mi entrenamiento… Respiré hondo y aligeré mi paso.


En el trayecto me topé con otras personas. Podía diferenciar bien a qué raza pertenecían teniendo en cuenta lo que me habían explicado. Todas ellas me miraban y sonreían. Yo les devolvía la sonrisa pero eso no impedía que sintiera vergüenza.

Una vez en el ascensor y con ayuda de la pulsera, accioné el mecanismo y seleccioné el piso. En un corto lapso de tiempo ya había llegado a mi destino. Cuando se abrieron las puertas me encontré con un corredor corto que desembocaba en una gran sala acristalada, muy luminosa y llena de cojines blancos repartidos por el suelo. Había algunas personas, sentadas encima de los cojines con las piernas cruzadas y los ojos cerrados. Eran todos cristalianos. No cabía duda de eso. Tuve la sensación de estar en el lugar equivocado, así que, antes de que nadie se moviera, desandé mi camino y volví al ascensor. Allí comprobé que me encontraba en el piso 11 y no en el 1. Debía de haber seleccionado el 1 dos veces, fruto de mi pulso alterado por los nervios. Me sonrojé y volví a intentarlo. Esta vez llegué sin problemas y allí estaba Ira esperándome.


— Has tardado mucho. ¿Algún problema?

— En absoluto —contesté firme. Realmente esperaba que eso no formara parte de mi entrenamiento o ya habría empezado con mal pie. 

 

@lidiacastro79

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