Inconsciente 

Estándar

Cuando desperté estaba en un zulo oscuro y húmedo, me sentía aturdida y había perdido la noción del tiempo. No llevaba mi ropa, sino una bata de hospital. Me sorprendió un fuerte dolor en el costado derecho y me llevé la mano de forma instintiva hacia allí. Palpé, con gran temor, una cicatriz reciente, burdamente cosida. Un terror irracional se apoderó de mí y el inconsciente me llevó de nuevo…
@lidiacastro79 

 

Licencia de Creative Commons

Mis historias y otros devaneos by Lídia Castro Navàs is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License

En las puertas del templo 

Estándar

Siempre la veo en las puertas del templo. Raras veces entra durante la liturgia, pero allí está. Es como si una fuerza invisible la atrajera hasta ese lugar. Se queda durante todo el día, aunque desaparece cuando cae la noche. Tampoco se presenta los días nublados y me siento triste cuando eso ocurre. Me encanta poder mirarla, desprende energía y calidez. 

¡Y es que la luz tiene un efecto muy positivo en mí!

@lidiacastro79 

Licencia de Creative Commons

Mis historias y otros devaneos by Lídia Castro Navàs is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License

La llegada del príncipe 

Estándar

Cuando el príncipe llegó a palacio, el mozo de cuadra se encargó de su montura, mientras él fue directo a asearse. Dos días de lucha encarnizada le habían proporcionado un aspecto tosco y un aroma penetrante. Al llegar a sus aposentos, la luz del día se colaba por las ventanas polilobuladas e iluminaba el suelo a través de los cortinajes. Se sintió aliviado, las campañas nocturnas le dejaban unas secuelas que le durarían unos cuantos días. Pero un buen baño y una ración de la más rica carne, y sería otro. Se sacó la pesada armadura y los calzones, entonces entró su madre, la reina, sobresaltándole.

—¡Mira qué horas de llegar… El próximo fin de semana, no sales! 

—Pero mamá… 

—¡Haz el favor de poner tus deportivas en la ventana, huelen que apestan! Deja de leer tus tebeos y métete en la ducha, la comida está casi lista.

—Sí, mamá, ya voy…

@lidiacastro79 

Licencia de Creative Commons

Mis historias y otros devaneos by Lídia Castro Navàs is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License